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Morihei Ueshiba (植芝 盛平)

Tanabe, 14 de diciembre de 1883 – Ayabe, 26 de abril de 1969

Historia de vida  

Provenía de un linaje de samurais, siendo su padre, Yoroku Ueshiba, un campesino y político local muy respetado por la comunidad; educó a su hijo con un fuerte sentido del deber filial en el Bushido (camino del guerrero). Morihei Ueshiba, nació prematuro, por lo que fue un niño débil y propenso a enfermedades, pero cambiaría esta condición gracias a un constante y duro entrenamiento físico y mental, apoyado por su su abuelo y su familia.

A temprana edad Morihei mostró un incansable interés por el conocimiento, tanto por temas esotéricos como exotéricos. Se inclinó especialmente por la matemática y la física, así como también por historias sobre ritos, milagros, técnicas de meditación y cantos sagrados. A medida que crecía fue superando sus limitaciones físicas, logrando robustecer su cuerpo, y practicando la meditación aprendida del budismo Shingon, lo que le permitió cultivar mente y espíritu.

En 1902 contrajo matrimonio con Hatsu Itogawa y, casi inmediatamente, se alistó en el Ejército Imperial de Japón para luchar en la Guerra Ruso-japonesa (1904). Fue enviado a la reserva en Osaka y luego a Manchuria, pues se le consideraba demasiado pequeño de estatura para prestar servicio activo. A su vuelta a Tanabe, su ciudad natal, siguió aprendiendo los principios de Ha Yagyu ryu jujutsu de Masanosuke Tsuboi; luego, de parte de Masakatsu Nakai, maestro de Goto ryu yagyu jujutsu recibe el título de instructor de artes marciales en 1908, lo que le permitió abrir su propio dojo.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

En 1911, recibe una invitación del gobierno para reclutar un centenar de personas, campesinos y militares, y asentarse en Hokkaido, donde se fundó el pueblo de Shirataki (ahora conocido como Engaru cho). Durante siete años ejerció la jefatura de esta nueva colonia y cultivó la tierra, sirvió en el concejo municipal y contribuyó al desarrollo de la región, mientras continuaba con durísimos entrenamientos.

El fundador conoce a Sokaku Takeda, el creador de Daito ryu jujutsu, en el Hisada Ryokan en la actual Engaru cho, y pide instrucciones en el arte de la espada, técnicas que más tarde incorporaría al Aikido. En 1919 fallece su padre, lo que supuso un duro golpe para él y que lo llevaría a abandonar Hokkaido. En Ayabe (Kyoto), conoció a Onisaburo Deguchi, cabeza de la secta religiosa Omoto, derivada del Shinto meditativo y se dedica a la formación espiritual ascética. En ese año también se abre un dojo de entrenamiento llamado “Ueshiba Juku” a los pies de Hongu, en Ayabe.

En 1922 Morihei nombra el “Aiki” como la esencia de las artes marciales, debido a su desarrollo de la mente junto con las prácticas espirituales. Durante ocho años instruyó a los seguidores de la secta Omoto en las artes marciales, hasta que se trasladó a Tokio en 1927, donde continuó el estudió filosofía Shinto y se dedicó por completo a la enseñanza del Budo en Shirogane Sarumachi, Shiba. Poco después, la secta de Onisaburo fue declarada rebelde por el gobierno, así que en el año 1931, previendo problemas, Ueshiba decidió retirarse de la vida pública y confiar la dirección del dojo a su hijo, Kisshomaru Ueshiba.

Es así como el desarrollo de su técnica -el Aikido-, surgió con un carácter defensivo (de no ataque) y basado en el combate con las manos vacías; cada vez más perfeccionada, esta técnica llegó a oídos de altas autoridades militares y políticas de Tokio, ante las cuales el fundador hizo una serie de demostraciones en el otoño de 1925. El éxito fue tan grande que el antiguo Primer Ministro, el conde Gonnohyoe Yamamoto, le pidió que impartiera un seminario formativo para oficiales del ejército y figuras prominentes de la Casa Imperial, así que pasó algún tiempo impartiendo su docencia en los más prestigiosos centros de Japón: como la Academia Naval de Toyama, la Academia de Policía Militar y el Colegio Militar.

En 1935 estableció una granja en Iwama, donde instituyó un santuario dedicado a su forma de vida, el Aiki; allí aspiraba unir los objetivos del Aikido -nombre dado en 1938 al conjunto de prácticas que constituían su técnica-, llevando una vida dedicada a la agricultura. Muchos fueron los que intentaron frecuentar su dojo, pero Ueshiba no aceptaba a cualquiera; entrevistaba personalmente a los aspirantes y era muy selectivo.

En los años inmediatos a la Segunda Guerra Mundial el Aikido, junto con las demás artes marciales, fueron proscritas por ley, pero Ueshiba juró junto a un pequeño grupo de discípulos mantener viva la llama del Aikido. Luego, el 9 de febrero de 1948 el gobierno le permitió volver a abrir su dojo en Tokio, y fue declarado como una asociación filantrópica, con el nombre de Aikikai.

Ya en la década de 1950 el Aikido estaba consolidado como una disciplina diferente al resto de las artes marciales, y la fama de Ueshiba se extendía a lo largo del país y el extranjero. En septiembre de 1956 fue reconocido oficialmente en Tokio y en 1960 hizo la primera demostración pública de Aikido, patrocinada por Aikikai, donde recibe la “Medalla de honor con la cinta púrpura” del gobierno de Japón. En 1964 recibe el premio de la Orden del Sol Naciente y Rayos de Oro con Roseta. En 1967 ya había contraído la enfermedad que luego lo llevaría a la muerte, por lo que se retiró a su granja, donde murió dos años después afectado por un cáncer al hígado.

Tras su deceso recibe el premio de la Orden del Tesoro Sagrado, la cinta de Rayos de Oro y el rango de Sho Goi (quinta fila en la Corte Imperial). Se dice que aún cuando era un anciano de ochenta años, y con tan sólo cincuenta y seis kilos de peso, mantenía el vigor para vencer o neutralizar cualquier ataque. Morihei Ueshiba era sobre todo un hombre de paz, que prefería evitar el enfrentamiento, porque ello implica la pérdida de control de sí; proponiendo como forma de resolución de los conflictos el camino de la armonía.

En 1969, su hijo, Kisshomaru Ueshiba, heredó el título Doshu (líder del camino), quien continuó el trabajo de su padre en la sede mundial del Aikido en Tokio, Hombu Dojo, hasta su fallecimiento en 1999. Hoy en día, el nieto de Morihei Ueshiba, Moriteru Ueshiba, es el tercer Doshu, quien sigue el camino de sus ancestros desarrollando el arte de la paz.

“El verdadero Budo es aceptar el espíritu del universo, mantener la paz

en el mundo, proteger y cultivar a todos los seres en la naturaleza”.

 

Fuentes bibliográficas : www.biografiasyvidas.com / www.aikido.es / www.wikipedia.org / www.brevardaikikai.com / www.aikidojournal.com / www.aikikai.or.jp / Paz Abundante: Biografía de Morihei Ueshiba, el fundador del aikido, John Stevens. Editorial Kairós. Barcelona, España, 1987. / El libro del Aikido, John Stevens, Editorial Kairós. Barcelona, España, 1996.